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Carla García Buscaglia.
Como esas ganas de volver, esa necesidad de comer un cau cau agachadito o esa piel erizada de cuando escuchas un acorde de vals si estás mucho tiempo fuera del país, así exactamente nostálgica me siento cuando decido ver televisión nacional en horario estelar.
Hay un fenómeno entre el agradecimiento y el hartazgo que se da con algunas cosas. Quinto de media, vivir con tus padres, la señora de la oficina a quien tienes que sonreír en respuesta a diario. Pasa con ese amigo no tan cercano que hace años te llama a primera hora en tu cumpleaños como si lo hubieras visto ayer o quisieras verlo hoy. Pasa también con los canales repletos de datos valiosísimos que nos hacen presenciar el nacimiento de un elefante desde el cortejo de la elefanta. Lindo y educativo pero tan lejano, tan exento de sabor nacional. Entonces dejo atrás esos canales de ciencia, de animales salvajes y paisajes de ensueño, para ilusionada, viajar del dos al trece, lugares en donde pasé mis tardes escolares y me hice de (pido perdón a mis maestros) casi la mitad de los referentes culturales que hoy empleo.
Zap- Un argentino de Miami con pelo rubio quema retinas, en un terno celeste de solapas infinitas, la pega de pontífice de la moral televisiva frente a cuatro reconocidos periodistas nacionales. Zap- Una periodista recibe una denuncia de abuso sexual -con diez años de retraso- de dos otrora postulantes a vedettes. Zap- En un enlace con el Congreso una parlamentaria acusa a sus pares de discriminadores mientras es acusada por estafar al Estado Peruano.
Cuando uno regresa al país, rara vez sale por una pancita o por un anticucho. Casi podría asegurar que se vende más turrón afuera que dentro del territorio patrio. Más picarones de caja que de carretilla. Lo mismo con mi nostalgia televisiva, volver a mis canales de infancia es como volver a mi esquina. Renegando me fui y a reniegos regreso. La pregunta que queda en el aire es si acaso la gente se ve estupidizada por los contenidos de la tele o es la tele la que se ve estupidizada por los contenidos de la gente.
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