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• Integrante del Comando Chavín de Huántar revela detalles hasta ahora desconocidos del más exitoso operativo de rescate de rehenes.
Edmundo Cruz y César Romero.
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| Guerrero. Coronel (r) Jorge Fernández era subdirector de la Escuela de Comandos cuando el MRTA toma rehenes. (Foto: Roberto Cáceres) |
Sus camaradas de armas le dicen "Comandito". Cuentan que cuando se presentó a rendir examen a la Escuela Militar de Chorrillos lo hizo impecablemente vestido con sus borceguíes y su capota.
En 1972, él era un soldado prestando servicio militar. A la pregunta "de dónde viene usted", que le formuló el oficial que lo evaluó, respondió: del Batallón de Comandos número 19. Ah, entonces tú eres un "comandito", le dijo en referencia a su baja talla: 1.67 metros. Desde entonces, ese es su apelativo.
"Comandito" fue el oficial de comandos de la compañía Chavín de Huántar que a las 3.23 de la tarde de aquel martes 22 de abril de 1997 irrumpió por el primer boquerón del túnel madre e ingresó a la cabeza del grupo de intervención "Alfa" por la puerta principal de la residencia del embajador japonés para liberar a los 72 rehenes.
Es uno de los verdaderos héroes hasta ahora desconocido de la Operación Chavín de Huántar. Coronel en retiro desde el primero de enero último. En 34 años de servicios pasó de soldado raso a director de la Escuela de Comandos. Militar y miembro de la Cuadrilla del Señor de los Milagros, accedió a conversar en exclusiva con esta redacción sobre su excepcional experiencia.
–¿En qué momento los convocaron para el operativo? ¿Cómo fue la convocatoria?
–Al día siguiente de la toma se dio la voz de alerta de que debíamos estar en condiciones para este tipo de rescate de rehenes. Nos convocaron en base a dos núcleos: una primera patrulla de los que estábamos en la Escuela de Comandos y otra del Batallón de Infantería Nº 19.
–¿Inmediatamente comenzaron a entrenar?
–Comenzamos a ensayar, a entrenar a todas horas porque sabíamos que una operación especial puede aparecer de un momento a otro, el día D y la hora H. Nosotros citamos un día D menos 1 y no se dio sino un día después, que fue el 22 de abril.
–¿Quién planificó la operación de rescate?
–El mínimo movimiento de los comandos para cumplir la misión se planificó en equipo, fue la suma del esfuerzo de todos. Los detalles del operativo salieron de todos y cada uno de los comandos. Aparecían un montón de ideas, sugerencias, maneras, formas. Veíamos ventajas y desventajas.
–¿Fujimori y Montesinos se atribuyen la planificación del operativo en todos sus detalles?
–Le repito, la forma como se iba a actuar sale del mismo seno de los comandos, de la cabeza, del corazón de los comandos que queríamos cumplir la misión con éxito.
–¿Surge temprano la idea de los túneles?
–Por febrero más o menos. En enero todavía estábamos armando a la gente, organizando el personal.
–¿Cómo se va definiendo la cantidad de túneles necesarios?
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| Éxito. El operativo Chavín de Huántar es reconocido como el rescate de rehenes más exitoso del mundo. También significó el final del MRTA. |
–Se definen en base a la cercanía de los puntos de ingreso. Cuando se definió lo de los túneles buscábamos que la boca del túnel de mi grupo, por ejemplo, esté cerca de la puerta principal.
–¿Cuál fue su misión?
–Yo estuve en el primer grupo de asalto, estuve en el túnel que sale hacia la puerta principal, la boca de este túnel que da a la puerta principal. Mi grupo tenía la misión de asegurar el primer piso.
–¿Usted entra por la puerta principal?
–Así es.
–¿Cuántos comandos había en su grupo?
–Un promedio de 50 comandos, dividido en cuatro equipos, todos al mando del coronel Cabrera. Éramos el equipo Alfa,
–¿Todos los comandos entraron por los túneles?
–No. Por ejemplo, en mi grupo se vio que para llegar al área de servicios, que estaba en el flanco oeste, era más cómodo entrar por el boquete que había hecho en una casa contigua para ingresar a la residencia. Ellos no entran al túnel porque no era necesario.
–¿En qué momento se decide realizar el operativo de día?
–Como le decía antes, se reciben sugerencias y se van descartando. No puede ser de noche, tampoco de madrugada porque en esos momentos su sistema de seguridad estaba al 100%. Se estableció que el mejor momento para ingresar era a las 15:30 horas.
–¿Se preveía que habría muertes de comandos y rehenes durante el operativo?
–En este tipo de operaciones, según las estadísticas, hay un porcentaje bastante importante de muertos de la fuerza que interviene y de rehenes. Nosotros solo tuvimos dos bajas entre los comandos. Entre los rehenes solo el doctor Carlos Giusti Acuña, que fue después de la operación.
–¿Cuántas bajas habían previsto tener los comandos?
–Nosotros nos mirábamos y pensábamos de repente son 10 o 15 los que no regresamos. Pero después nos decíamos toditos tenemos que salir. Para eso nos vamos a preparar, para salir victoriosos y con vida y con todos los rehenes vivitos. Entramos con toda esa intención y se consiguió el éxito.
–Es una operación que todo el mundo reconoce y admira.
–El comando Williams nos informó que llegaron mensajes de felicitación, de admiración para los comandos. Las fuerzas especiales de distintos países donde tienen hombres como nosotros preparados para este tipo de misiones.
–¿Cómo fue cuando les dieron la orden de bajar a los túneles?
–Media hora antes el comando ordena que nos camuflemos. Entonces, todos seriecitos, por supuesto sin hacer el mínimo ruido, comenzamos a equiparnos. Desde ese momento todo era por señales, ya todo estaba de memoria. Sabíamos que iba a comenzar la cuenta regresiva y que al momento de la explosión todos los comandos tenían que salir disparados para llegar a su zona de responsabilidad.
–¿Me habló de que el día D puso ser el 21 de abril?
–Sí. Pero se postergó, no se dieron las condiciones. Iba a ser a la misma hora, un poco antes, un poco después, era la hora en que jugaban.
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| HEREncia DE BOLOGNESI. Coronel (r) Fernández cuando estaba en actividad. |
–A las 3.23 estalló la primera bomba, ¿esa era la señal para ustedes?
–Para todos. Se da la explosión y salen los comandos. Toditos buscando llegar al punto asignado y cumplir con su misión.
–En el túnel hay unos cuadraditos, como buzones, por los cuales se sube por una escalera. ¿Eso fue así?, ¿cómo se abrieron para que ustedes subieran?
–Se hicieron una especie de tapas con tierra de un grosor de más o menos 10 centímetros. La explosión en la cuenta regresiva, cuando ya estaba por llegar a cero, hablemos de un cuatro, de un cinco, comenzamos ha hacer como un corte para que ceda el tapón, cuando estalla el explosivo cae la tapa, y salimos los comandos.
–Cuéntenos de usted, cuál fue su misión...
–Lo que yo tenía que hacer en mi condición de adjunto del coronel Cabrera era verificar a los equipos, por eso corro en toda el área buscando cómo están los equipos. El área de la primera planta había cumplido su misión. Estaba limpio.
–¿Usted ingresa con el primer grupo a la primera planta?
–Con mi primer grupo, eso es innegable. Yo, el coronel Cabrera, teníamos que entrar con nuestro grupo.
–¿En el segundo grupo estaba Robles del Castillo?
–Él estaba como jefe de la segunda planta. Su trabajo también fue un total éxito, pero los detalles tendría que ser él quien los cuente.
–¿El objetivo de ustedes era limpiar la primera planta para sacar a los rehenes a fin de que ellos bajaran con tranquilidad?
–No. El enemigo podía haber resistido en la primera planta, pudo haberlo hecho en la segunda. En la primera planta, como le repito, cada uno de los comandos limpiaron lo que les correspondía e inmediatamente corrimos a darles la mano a los demás o a evacuar a los rehenes.
–¿En la primera planta, donde se produjo la explosión, murieron la mayoría de emerretistas?
–Increíblemente, no; si no no hubiera habido enfrentamiento. Ellos han corrido a la segunda y ha habido un enfrentamiento franco, por eso es que hemos tenido bajas. Ahora, los detalles tendríamos que preguntarles a los que han estado en la segunda planta.
–¿En esa primera explosión entonces no cayeron emerretistas?
–No, al menos quien habla no vio ninguno. ¿Qué pudo haber pasado? De repente habrían visto tierrita saliendo por ahí. Alguien pasó la voz. Esto me estoy imaginando, por eso es que salen, porque eso hubiera sido la zona de muerte y ya no hubiera habido chamba.
–Pero la idea era que se diera la orden cuando estaban jugando ahí para que la explosión eliminara a una parte, y me parece que eso se produjo así y otra parte huyó a la segunda planta.
–Mire, le soy sincero, esa parte yo no la he visto.
–Todos los comandos eran del Ejército?
–No, también teníamos elementos de la Marina, pocos, pero excelentes marinos. Un apoyo tremendo hemos recibido de parte de ellos, excelente.
–¿Los marinos estuvieron desde el principio?
–Desde el principio han entrenado con nosotros.
–¿Cuántos marinos había, es posible saber?
–Había unos 30 marinos, oficiales y suboficiales, magníficos combatientes de nuestra Marina de Guerra.
–¿En este tipo de operativos se piensa en tomar prisioneros o solo eliminar al contrincante?
–Cuando uno va a un enfrentamiento sabe que va a enfrentar a otro hombre u hombres armados, y si usted no quiere ser el muerto tiene que disparar primero.
–Cuál ha sido el devenir de los comandos?, ¿siguen en actividad?
–Hay comandos que ya hemos pasado al retiro. Es la ley. Yo pedí mi pase al retiro el año pasado. Estuve en México como agregado militar. Me voy muy agradecido y viviré eternamente agradecido a mi Ejército que me dio todo. Sobre todo por darme la oportunidad de participar en una operación como la de Chavín de Huántar.
En el recuerdo
HORAS DE DOLOR. "Culminada la operación, vino el momento más triste para nosotros. Desde el primer día en que se juntan las fuerzas, se pasa lista. Se llamaba al comando por su nombre y este respondía ¡Comando! Cuando pasamos lista después de la operación, el comandante Wiliams dijo: ¡Comando Valer! ¡Comando Jiménez! Ese fue el momento más triste para nosotros. Estábamos alegres, estábamos rebosantes por el éxito de la operación, pero al mismo tiempo dolidos por estos dos hermanos.
"Mientras esperábamos, hacíamos chistes"
–¿Con qué anticipación llegaron a los túneles?
–Un promedio de 30 minutos.
–¿Dónde esperaron la hora crucial?
–Ah, ya. Ustedes se refieren a las casas. Entramos por infiltración tres días antes. Un equipito un día, dos equipitos otro día y así.
–En las casas vecinas a la residencia?
Ingresamos a las casas de los vecinos saliendo de la División de Fuerzas Especiales. Esa es otra cosa que así nomás no han preguntado, ¿cómo es que nadie se dio cuenta que estábamos ingresando? Ingresamos disfrazados de distintos tipos de personajes.
–¿Tú, de qué te disfrazaste?
–De un policía. Otros de transeúntes, otros de barredores.
–¿Cómo entraron las armas?
–En los vehículos, en cualquier carro que hace taxi. Uno que lleva un latón de basura, por ejemplo. Ahí iban los fierros (armas).
–¿Cómo fueron esos tres días de espera, cuando la intervención era inminente?
–Hacíamos chistes, bromas, para bajar la tensión. El comando Valer era el que más levantaba la moral, era muy ocurrente, estaba jugando y haciendo sus bromas, preparábamos nuestro café. Hasta que llegó el momento.
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