|
INDIGNANTE • Jefe de la Región Militar del Centro reclama al Alto Mando por la entrega de raciones de campaña y pertrechos en malas condiciones • Adquisiciones se hicieron con fondo especial asignado al Comandante General del Ejército, general César Reinoso Díaz.
 |
| Cuando llegaron a la zona de combate, los efectivos del Ejército descubrieron que sus alimentos estaban malogrados. |
| |
Ángel Páez. Unidad de Investigación.
Fotos: Jair Ramírez, Eladio Arcaya, Roberto Guerrero.
Las patrullas del Ejército que en las últimas semanas se internaron en la selva durante más de diez días para dar caza a las columnas de Sendero Luminoso, no esperaban recibir un ataque por un flanco tan inesperado: las raciones de alimentos que habían recibido para subsistir durante los operativos estaban en malas condiciones. Era imposible consumirlas. "Era comida podrida", dijo un oficial que relató la desagradable e indignante experiencia, con la condición de no ser identificado: "La tropa se desmoralizó. Tuvimos que comer raíces para continuar".
Los alimentos no fueron el único problema.
Los chalecos y morrales camuflados que se suministró a los efectivos no habían sido confeccionados de acuerdo con las especificaciones técnicas requeridas, lo que causó enorme incomodidad en los militares a la hora del desplazamiento en la zona enmarañada.
Además, las cuerdas de tipo estática y dinámica no soportaron las exigencias de los soldados durante las operaciones militares.
Y por si fuera poco, los chalecos antibalas no resistieron adecuadamente los impactos de los proyectiles de 5.58 milímetros de los fusiles Galil, ni de las pistolas con munición de 9 milímetros.
"No nos apertrecharon para matar sino para que nos mataran", ironizó el oficial.
Los mismos de siempre
 |
| Informe del Ejército sobre adquisiciones defectuosas. Haga click para ampliar. |
| |
En estas deplorables condiciones salieron a combatir las patrullas del Ejército dirigidas por el Comando de Operaciones del Centro (COC), dependiente de la Región Militar del Centro (RMC), cuya tarea consiste en liquidar a los senderistas en los valles del Ene y Apurímac, y en el Huallaga.
La compra de los equipos y los alimentos se hizo con un presupuesto especial de 13.9 millones de soles, que asignó el gobierno de Alejandro Toledo para reforzar al Ejército en la zona de emergencia, después que el 20 de diciembre de 2005 los terroristas emboscaron y mataron a ocho policías en las cercanías de Aucayacu.
Debido a la gravedad de la situación, y a la imperiosa necesidad de mejorar las condiciones de los combatientes, las adquisiciones de los pertrechos y raciones de guerra se compraron sin licitación y mediante la "modalidad de exoneración por emergencia", que no es otra cosa que la compra directa y a dedo.
La circunstancia fue aprovechada por proveedores inescrupulosos que se valieron de la complicidad de algunos oficiales encargados de las compras, ubicados en la Dirección de Logística del Ejército (Digeloge) y en el Servicio de Intendencia del Ejército (Sinte).
Las compras se hicieron en abril de este año, con la asignación que recibió el comandante general del Ejército, general César Reinoso Díaz, quien a su vez encargó las adquisiciones a la Digeloge, jefatura por el general Roberto Vértiz Cabrejos. Esta dependencia coordinó las compras con el Sinte, jefaturada por el coronel Alex Robertson Cáceres.
 |
| El nuevo jefe de la RMC, general Edwin Donayre, dio cuenta de hechos. |
| |
Guerra avisada
El 12 de setiembre de este año, el general Edwin Donayre Gotzch, al poco tiempo de haber reemplazado al general Rafael Hoyos de Vinatea en la jefatura de la Región Militar del Centro (RMC) –la que tiene la responsabilidad de la ejecución de las operaciones contrasubversivas--, informó al Alto Mando de las deficiencias en los alimentos y en los equipos entregados a los combatientes.
Sustentándose en reportes de la 1º y 3º Brigada de las Fuerzas Especiales, y de la 2º y 31º Brigada de Infantería, pertenecientes al Comando de Operaciones del Centro (COC), el general Donayre comunicó de las defectuosas adquisiciones al jefe del Estado Mayor, general Urías Prado La Rosa, y por intermedio de este al comandante general del Ejército. También lo hizo al jefe de la Digeloge, general Roberto Vértiz.
El general Donayre comunicó del pésimo estado de las raciones de campaña de la selva: el 100 por ciento de la ensalada de fruta estaba avinagrada, el 100 por ciento del mote estaba crudo y el 30 por ciento de la avena estaba quemada. Por 53 mil 200 raciones el Ejército pagó 798 mil soles a la empresa Corporación Industrial del Perú.
El problema no es solo que los productos eran de mala calidad sino que estos afectaron la capacidad de combate de los efectivos desplazados en zonas inhóspitas.
Indignante trato
 |
| Después de la emboscada de Aucayacu, el gobierno dio los fondos al EP. |
| |
En el caso de los chalecos camuflados, el general Donayre informó que son de "una confección de mala calidad (...), no siendo resistentes al peso y transporte en las operaciones".
Respecto a los morrales impermeables camuflados, indicó que por su tamaño inadecuado "no son aptos para las operaciones". De la misma manera, las cuerdas tipo estática y dinámica no sirven para el campo de acción porque los tejidos se "queman" con facilidad. Por estos equipos, el Ejército pagó más de 450 mil soles.
Este problema con las cuerdas ya había sido advertido el primero de agosto por el jefe de la 1º Brigada de Fuerzas Especiales, general Luis Torrejón Riva. Durante una visita de oficiales del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, un batallón de comandos hizo una demostración de descenso de rápel, luego de la cual las cuerdas "quedaron en situación de inservibles después del primer empleo", señaló en un informe reservado al jefe de la Región Militar del Centro, general Edwin Donayre: "Las cuerdas son de pésima calidad, su empleo constituye un riesgo inminente para el personal tanto en instrucción como en operaciones". Es más, el general Torrejón pidió que se prohíba en el Ejército el uso de dicho material.
Pero, igual, los comandos salieron a cumplir operaciones en la zona de emergencia.
Este diario consultó con la Dirección de Información del Ejército (Dinfe) sobre las deficientes compras de equipos y alimentos destinados al personal que se enfrenta a los terroristas.
 |
| El general Reinoso deberá entregar un informe al ministro Wagner. |
| |
La respuesta que se ofreció fue que "todas las compras se hicieron de acuerdo con las indicaciones del Consejo Superior de Contrataciones y Adquisiciones del Estado (Consucode) y con la participación de la Contraloría".
Además, dijeron las fuentes de la Dinfe, el Ejército ha iniciado el reclamo correspondiente a las empresas proveedoras que proporcionaron los productos defectuosos.
Pero en el Ministerio de Defensa y en la Contraloría se han prendido las luces rojas de emergencia: haber maltratado a los combatientes merece una dura sanción.
Claves
EXTRAÑO. De acuerdo con una investigación del Ministerio de Defensa, existe una suerte de monopolio de proveedores del Ejército que se beneficia con las adquisiciones.
SOSPECHA. En febrero, el comandante general del Ejército César Reinoso cambió al comandante de Intendencia, Luis Pedoya Perales, que se encontraba en el Servicio de Intendencia del Ejército (Sinte), y en su lugar designó al comandante de Ingeniería Jorge Arias Méndez. Arias es de la misma arma que Reinoso y no conoce de adquisiciones.
VERSIÓN. Según fuentes del Ejército, los contratos con los proveedores indican que si los productos son entregados en mal estado, las empresas deben reponerlos con su propio peculio. Precisaron que no se ha reportado a efectivos militares enfermos por el consumo de los alimentos.
Ministro pide informe al jefe del Ejército
Enterado del caso de los alimentos en mal estado y de los equipos de mala calidad entregados a los efectivos del Comando de Operaciones del Centro (COC), el ministro de Defensa, Allan Wagner Tizón, demandó un informe al comandante general del Ejército, general César Reinoso Díaz.
Wagner escuchó atentamente, luego se paró de su silla y le dijo al general Reinoso que no había sido suficiente su explicación. Le reclamó un informe más exhaustivo y por escrito al término de la distancia. Esto es, el lunes a primera hora debe estar el documento sobre el escritorio de Allan Wagner.
Una de las empresas favorecidas con las compras directas es la Compañía Industrial Alfisa, de Alfonso Lizaraso Alarcón. El ex testaferro de Vladimiro Montesinos, Víctor Alberto Venero, lo mencionó en su declaración como un empresario favorecido por la mafia, por intermedio del general Óscar Villanueva Vidal. Lizaraso lo negó.
De acuerdo con la Procuraduría ad hoc, Alfonso Lizaraso se encuentra comprendido en el proceso por asociación ilícita y encubrimiento real, que el Sexto Juzgado Penal Especial sigue a los testaferros de Víctor Alberto Venero y de Óscar Villanueva Vidal.
En el proceso judicial, signado con el número 01-06, a Alfonso Lizaraso Alarcón y a los demás procesados se les imputa haber ocultados bienes y propiedades de Venero y Villanueva Vidal, haber simulado la compra de inmuebles, haber aceptado asumir la gerencia o representación de empresas de Venero y Villanueva, y haber fraguado minutas para simular el traspaso de propiedades. El empresario tiene mandato de comparecencia. Consultado, negó todos los cargos.
|
|