Aquellos que sostienen que en nuestro país ningún debate queda zanjado y que las mismas viejas discusiones retornan cíclicamente tienen otra demostración de estar en lo cierto con la reintroducción del tema de la Anticoncepción Oral de Emergencia (AOE) en la campaña electoral, donde está actuando como una suerte de ‘parteaguas’ entre sectores laicos que no aceptan la intromisión confesional en el manejo de las políticas de Estado y sectores dogmáticos y fundamentalistas.
El tema fue introducido por la postulante al Congreso en las filas de UN y militante del PPC Mónica Saravia, quien dijo que en un eventual gobierno de su agrupación se darán a conocer todos los métodos de planificación familiar, incluida la llamada ‘píldora del día siguiente’. De inmediato reaccionaron los congresistas Barrón y Rey para desautorizarla, y tocó a Lourdes Flores poner las cosas en su sitio, quien aclaró que, más allá de su opinión personal sobre la AOE, se respetarán los lineamientos establecidos por la OMS.
Similares y netos pronunciamientos han sido emitidos por los candidatos presidenciales Alan García, Valentín Paniagua y Susana Villarán, quienes han insistido en que no hay ninguna demostración de que la AOE tenga carácter abortivo, y que por tanto su utilización continuará formando parte de las políticas estatales de planificación familiar, cuya elección corresponde a cada pareja.
La respuesta de estos candidatos es bienvenida en un país donde del millón de embarazos que ocurren anualmente 60% son no deseados y 25% de ellos corresponden a adolescentes, de las cuales 46.2% son madres solteras que en un 70% se ven obligadas a dejar definitivamente la escuela. A su vez, el 50% de estas madres adolescentes pertenecen a hogares en situación de pobreza o extrema pobreza, lo que da un total de 176.000 adolescentes que –en un 83% debido a abuso sexual– son obligadas cada año a asumir una maternidad no deseada.
Esta es la situación que ha comenzado a cambiar gracias a la AOE, recomendada por la OMS como procedimiento seguro y confiable para prevenir una concepción no deseada, pues los estudios demuestran que es inocua y que es eficaz en el 86% de los casos. La AOE es utilizada por millones de mujeres en todo el mundo desde hace más de 15 años, sin que hasta la fecha se hayan registrado casos en que se la pueda acusar de efectos abortivos o perjudiciales a la salud, pues simplemente impide la unión de los gametos femenino y masculino, por tanto no existe concepción.
La AOE ha sido aprobada por el Colegio Médico y está vigente en el Perú desde hace varios años, pese a la oposición de sectores fundamentalistas que toleraban su venta libre en farmacias, pero se oponían a su distribución gratuita, introduciendo así una discriminación odiosa de carácter económico. Son los mismos que al intentar bloquear el acceso a la AOE prefieren prolongar el drama de miles de mujeres que ven sus vidas trastocadas por embarazos no deseados o por la terrible experiencia del aborto clandestino.